Seguramente ni el propio Pessoa imaginó jamás que se convertiría en una de las figuras más importantes en la historia de su querido Portugal y en una figura clave de la literatura europea contemporánea. Como el rey don Sebastián, la importancia de su obra marcó la cultura portuguesa una vez desaparecido, y sus heterónimos se convirtieron en símbolos de la fragmentación del sujeto moderno para toda la cultura occidental.
Livro do desassossego, publicado cuarenta y siete años después de la muerte del escritor, es la obra en prosa más importante del poeta portugués. Si la obra poética de Pessoa nos descubría un sujeto fragmentado y dominado por la angustia vital de saber lo efímero y el sinsentido de la existencia, esta obra escrita bajo el heterónimo de Bernardo Soares, compuesta por divagaciones filosóficas, notas de diario y aforismos, nos permite abordar mejor toda su obra.
En 1913 firmó un artículo en la revista A Guia, que decía pertenecía al Livro do desasosegó, se trataba de En la floresta del enajenamiento. Cuando falleció en 1935 dejó desordenados los escritos pertenecientes al libro, con una serie de indicaciones completamente dispersas y contradictorias. Para la edición del libro se planteó intentar hacer una sucesión cronológica de los escritos y fragmentos, pero afortunadamente se impuso el orden temático, teniendo en cuenta el estilo, que fue variando a lo largo de los más de veinte años durante los que Pessoa escribió esta obra.
Tanto la creación de la obra como la edición nos permiten justificar y entender la forma y el sentido del texto, o los textos, pues esta obra es más que un texto o la suma de muchos, podríamos afirmar que es, como el poeta que nos ocupa, un texto fragmentado, muchos textos que forman uno solo cohesionado por el ritmo de la modernidad.
Aun habiendo sido escrito, en palabras del propio poeta, por el heterónimo Bernardo Soares, de quien dijo que conoció cuando cenaba en un bar y lo miraba observando “de manera extraordinaria a las personas que había allí, no de modo sospechoso, sino con un interés especial[1]” lo cierto es que el libro tiene cierto carácter autobiográfico, y en el sujeto actante podemos descubrir al propio ortónimo. Desde nuestro punto de vista, y al contrario que la mayor parte de la crítica, que ha visto esta obra como una obra, más del propio Pessoa que de Bernardo Soares, heterónimo que no se considera tan completo como el resto, nosotros consideramos a éste, al heterónimo, como una amalgama del resto de heterónimos y del Pessoa ortónimo. Si puede parecer que Bernardo Soares no fue tan trabajado como el resto de heterónimos, es porque en la obra es difícil encontrar marcas de una personalidad propia distinta a la del ortónimo. Nosotros pensamos que esto sucede, más bien, porque la obra fue compuesta a lo largo de veinte años por todas las partes fragmentarias de la personalidad del poeta portugués, y que Bernardo Soares, y no Fernando Pessoa, es la personificación de la suma de todos los heterónimos y del ortónimo, que son los creadores de la obra.
Encontramos la sensación de que es la figura del ortónimo la que gobierna la totalidad del libro. Pensamos que esto sucede porque las marcas referidas al espacio del sujeto de los escritos es el espacio físico de la vida de Pessoa, o porque encontramos, sobre todo en los fragmentos de diario, las reflexiones más íntimas y profundas que, sabemos, tenía el escritor. Lejos de quitarle la autoría a Bernardo Soares para dársela al ortónimo por esta cuestión, pensamos que esta es la manifestación del ortónimo, como se manifiestan el resto de heterónimos dentro de la obra fragmentaria total que es Livro do desassossego. Así, creemos que el heterónimo de Bernardo Soares es, en lugar de serlo el propio ortónimo, la suma de todos los fragmentos de la personalidad del poeta. Cierto es que este heterónimo está lejos del resto, a los que Pessoa dio vida literaria, pero está única obra significa una síntesis de la ideología de todas las personalidades creadas por Fernando Pessoa.
Podemos ver en la fragmentación del hilo conductor de la obra, y en la variedad temática, formal, o de estilo, un símbolo de la modernidad que Pessoa supo captar y sentir. Además, la obra expresa, desde una perspectiva particular, el sentir de cualquier sujeto moderno en general. En muchos de los fragmentos encontramos un reflejo, ya no de la sociedad contemporánea al autor, sino también de la nuestra propia.
Livro do desassossiego es, en definitiva y desde nuestro punto de vista, la representación de la literatura viva, sin linealidad y fragmentaria que las vanguardias quisieron llevar a cabo. No importa el orden en que se lean sus fragmentos, que deben ser releídos, pensamos, en voz alta para captar la belleza estética y el mensaje, la angustia, la sensibilidad por la existencia, contenidas en cada pausa y articulación de sus palabras. Esta obra es hoy, y en conclusión, símbolo de la transformación del individuo, de la sociedad, de la cultura y de la literatura, que supuso el inicio del siglo XX.
[1] Pessoa, Fernando, Libro del desasosiego, Seix Barral, Biblioteca breve, Barcelona, 1984. p.27.
Cap comentari:
Publica un comentari a l'entrada