dijous, 19 d’abril del 2012

Regresé a aquellos sofás vueltos del revés, con esa gorra puesta y el gato maullando. Me encontré, allí sentado. Ya no me acordaba de mí. De mí sin ti. Me costó reconocerme. Y me acordé de las carreteras doradas de trigo. De antes de que llegaras... Pasé por la plaza y te vi allí sentado, esperándome, con los macarrones enfriándose y yo sin llegar. Era otro tiempo y estábamos sedientos. Me encontré, sí, caminando por la cuneta esperando a que vinieras. Pero ya habías pasado, veloz, casi sin verte... Miro el puente que no está, tampoco yo. Algo se quedó con tu ausencia, muriéndose, allá lejos... Todavía me alcanza cuando me descuido.

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