dimarts, 27 de setembre del 2011

La igualdad y desigualdad de las lenguas

Una colega de la facultad me pasó un artículo de Carlos Martínez Gorriarán, titulado "La igualdad y desigualdad de las lenguas". No es mi intención poner en cuestión a todo un catedrático en filosofía, pero puesto que la convivencia de las diferentes lenguas hispánicas es un tema de actualidad y puesto que todos los sectores de la sociedad dan su punto de vista, creo que, siendo uno filólogo, no estaría mal que expusiese el mío.

En el artículo, Martínez Gorriarán defiende el uso de la "lengua común" y denuncia la marginación por parte de las administraciones públicas de sus hablantes y defensores en las comunidades autónomas bilingües. Además, justifica el abandono de las políticas de normalización lingüística desvinculando el binomio lengua-cultura, o explicando la desigualdad entre dos lenguas que conviven si una es continuamente protegida pese a tener ya reconocimiento constitucional. Bien es cierto que las lenguas son sistemas de comunicación, instrumentos que empleamos para hacernos entender con nuestros semejantes, aunque, y por más que le pese al profesor Gorriarán, las lenguas siempre manifiesten la visión del mundo de la comunidad que las habla. También es cierto que el binomio lengua-cultura nace con el romanticismo alemán y con la asociación de conceptos como nación, lengua y poder, y que la cuestión lingüística está profundamente politizada en nuestra sociedad, pero desde luego la opinión del profesor de filosofía vinculado a UPyD, no es la excepción. 

Parece que siempre que queremos desmontar algún aspecto del pensamiento occidental actual nos remontamos al Romanticismo. Sí, es cierto, muchos aspectos del pensamiento moderno nacen con el movimiento romántico de la Europa del siglo XIX, pero qué somos sino hijos de esa revolución que supuso este movimiento a todos los niveles. Tratamos de superar esta visión heredada contraponiéndonos a ella, en lugar de aceptarla y hacerla evolucionar hacia caminos que se adapten más a nuestras circunstancias. Por otra parte, somos animales políticos, nuestra sociedad se organiza alrededor de un sistema político, y si realmente los ciudadanos viven con plena libertad de pensamiento (habría que ver si los medios de comunicación permiten esto) siempre va a haber diferentes visiones de un mismo aspecto. La defensa férrea de la "lengua común" no deja de ser una visión política concreta del tema lingüístico español, y disfrazar su argumentación de objetividad científica, o de "procesos naturales" (el autor llega a argumentar su opinión afirmando que la desaparición de las lenguas hispánicas diferentes a la lengua común se da por la libre elección de sus hablantes, y es legítima), cae por su propio peso.

En primer lugar, históricamente el hecho de que el español/castellano sea la lengua común para todo el Estado no es causa de un proceso natural de contacto entre lenguas. Sino de la imposición que gradualmente, y con diferentes niveles de intensidad, han sufrido los hablantes del resto de las lenguas hispánicas a lo largo de la historia por el hecho de vincular lengua y poder. No podemos cambiar la historia, en la actualidad el español/castellano es la lengua común de todos los ciudadanos del estado español, pero de la misma manera que existen otras seis lenguas (y culturas). Y los hablantes de estas lenguas han de tener todos los derechos que les corresponden. Afirma el profesor que el derecho es de los hablantes y no de las lenguas, y se reafirma en su opinión de que los hablantes de la lengua común están discriminados, ya que no pueden acceder a un puesto de trabajo en la Administración si desconocen la lengua cooficial de una determinada Comunidad Autónoma. Pero, ¿Acaso esto no es defender los derechos de los ciudadanos a ser atendidos en las administraciones públicas en cualquiera de las lenguas cooficiales de su lugar de residencia? ¿Acaso las personas que en su momento no pudieron aprender en la escuela el código de su lengua materna, no han tenido que aprender su estandarización para acceder a un puesto de trabajo en la Administración? Desde luego hablar de discriminación y de pérdida de la lengua común, cuando ésta tiene alrededor de 300 millones de hablantes, y no necesita de ninguna protección porque todos la utilizamos es, cuanto menos, contradictorio.

El estado español tiene una realidad propia por diversas causas histórico-políticas, luchar contra esto, o compararnos con otras realidades sociales, es trabajo inútil. Queramos o no se trata de un estado plurinacional, compuesto por diferentes culturas, pueblos y lenguas. Esta diversidad es nuestro patrimonio común y parte de nuestra identidad como pueblo formado por muchos pueblos, lo que siempre fue esa península occidental de Europa que los romanos convirtieron en provincia, y de la que proliferaron una variedad de culturas enorme de las que hoy formamos parte. Mientras no aceptemos esto no habremos aprendido nada.

Aquí se puede consultar el artículo, no tiene desperdicio:
http://www.bastaya.org/www2/LENGUAS.pdf

Raulett

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